Que hacer

Glamping: Un nuevo furor que vincula camping con glamour

Nació en los safaris del Africa, luego se expandió a todo el mundo y hace unos años llegó a la Argentina. Es un ecoturismo pero de alta gama, una mezcla de camping con glamour, de allí su nombre: Glamping, nueva tendencia mundial de aventura en la selva, la montaña o en la playa, sin resignar lujo y confort.

Así, hay casas que cuelgan de los árboles (¿inspiradas, tal vez, en “El barón rampante”, la inmortal novela de Italo Calvino?), o tiendas de campaña con pisos de madera, domos geodésicos y containers. En todos los casos, con amenities, desayuno y hasta pensión completa.
En Argentina, la Costa Atlántica (por ejemplo Pinamar), parques nacionales en la Patagonia (como el de Los Glaciares, donde se encuentra el mundialmente famoso Perito Moreno; o en el Parque Los Alerces, a orillas del río Arrayanes), al pie de la Cordillera o a más de 2.000 metros de altura (en estos casos con hogar a leña) o la selva misionera, ya cuentan con este tipo de exótico hospedaje. La condición es que los espacios sean rústicos y de bajo impacto ambiental.
Muchos de estos Glampings ofrecen, además, servicios de mucama y ropa blanca, jacuzzis y piscinas, así como cocina gourmet y en ciertos casos también wi-fi. Todo, eso sí, funciona bajo el lema de la sustentabilidad y el bajo consumo de agua y energía.
Fuera de estos hospedajes, según sea el destino elegido, se pueden contratar actividades como trekking, escalada, kayak, rafting y cabalgatas, siempre rodeadas de hermosos escenarios naturales.
Claro que el glamour hay que pagarlo, y bien, por lo que las tarifas oscilan entre los 100 y los 700 dólares diarios. En ciertos casos, la tarifa puede variar entre 1.000 y 1.700 dólares, con alojamiento, traslados y comidas típicas del lugar, incluído.