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Viajar al exterior, cada vez más difícil

Nuevamente, las vacaciones de invierno en el interior del país serán las que salven la ropa, aunque sea sólo en parte, por segundo año consecutivo, aunque en esta ocasión se espera mayor afluencia que en 2020. La pandemia sigue pegando fuerte en el país y las autoridades se aprestan a endurecer las restricciones a los argentinos que deseen viajar al exterior.

En este caso, el motivo alegado es la aparición de nuevas cepas del virus, especialmente la conocida como variante Delta.
La cuestión es que,  el número de 2 mil ingresos diarios permitidos hoy, se reducirá drásticamente a no más de 700, o tal vez algo menos, según trascendió.
Lo que se propone el Gobierno es seguir retrasando la circulación comunitaria de variantes más contagiosas y resistentes a la inmunización de las que ya circulan en el país. Claro que esta medida está destinada a los que viajen desde Argentina con pasaje de vuelta, ya que continúan vigentes las prohibiciones a los extranjeros.

Pero eso no es todo: Mientras hasta ahora los viajeros que regresaban al país debían confinarse durante una semana en sus casas (en los casos de que sus hisopados dieran negativo), según adelantó la asesora presidencial Cecilia Nicolini, la cuarentena obligatoria deberá realizarse durante ese mismo lapso o quizás 10 días, pero en hoteles especialmente acondicionados a ese fin, y el costo correrá por cuenta del turista.
En qué hoteles deberán cumplirse las cuarentenas de los viajeros, correrá por cuenta de cada jurisdicción afectada.
«Es una opción que todos los que llegan cumplan el aislamiento en hoteles, se está analizando», anticipó la funcionaria.
Hasta el momento, los argentinos que salen del país deben realizarse un PCR antes de tomar el vuelo de regreso, que debe resultar negativo para poder abordar, y otro en Ezeiza para confirmar el resultado.
Si al llegar al país, el test vuelve a ser negativo, la persona debe cumplir en su domicilio una cuarentena de siete días y realizarse otro PCR más al culminar, pero en
caso que dé resultado positivo, debe aislarse en hoteles para que se realice el estudio genómico de su caso y así poder detectar de qué cepa se trata.
Pero debido al alto nivel de incumpliendo de esta medida (se habría detectado que cerca de 40 por ciento de los viajeros abandona antes de tiempo su hogar), es que no habrá diferencias entre quienes den positivo o negativo en el test.
La medida tendrá vigencia, en principio, entre el 1 de julio y el 31 de agosto próximos, y viene con una advertencia: Esta vez, las autoridades serán inflexibles, ya que la Casa Rosada piensa aplicar “el Código Penal” a las jurisdicciones que no hagan cumplirla con el rigor que se exige.
Por otra parte, también se supo que continuarán suspendidos los viajes internacionales grupales, de egresados, jubilados, de estudio, para competencias deportivas no oficiales; de grupos turísticos y de actividades recreativas y sociales.